Cricket Bar cambia de dueño

En el distrito de Chamartín fue, por excelencia, el bar de copas más divertido y transgresor donde pasarlo bien hasta altas horas de la madrugada. Cricket Bar fue el único en tener ese mestizaje tan chic donde se codeaban moteros con sus Harley, altos ejecutivos, políticos, constructores de la época y jóvenes de familias acaudaladas sin mucho que hacer. Inaugurado en septiembre de 2003 pronto se convirtió en un espacio donde ahogar las penas y celebrar éxitos de toda una generación de madrileños con ganas de ligoteo y diversión.

Antes de que la empresaria Dunia Sánchez Aguilar se hiciera con este espacio tan emblemático, el bar de copas era menos divertido, menos popular pero también muy conocido, Ascott Bar. El cambio de manos atrajo a jóvenes de éxito y con alta capacidad adquisitiva. Era un clan, una enorme familia, algunos (más de 10), se conocieron allí y terminaron casados y con hijos.

Por el mítico bar han pasado figuras del cine, la nobleza, la música y hasta la judicatura. "Te podías encontrar a las niñas más pijas bailando con rockeros, un socialista hablando y bebiendo con el concejal más joven del PP, una década de locura donde España iba bien, se podía fumar y no había carnet por puntos".

En verano la terraza de Cricket Bar era un hervidero de copas y tabaco, los días de fútbol no cabía un alma. Los clásicos Real Madrid - Atlético de Madrid siempre divertidos, lleno total y ni una pelea jamás.

Para Dunia Sánchez Aguilar llegó la hora de la despedida de la noche madrileña, emprendedora siempre con proyectos empresariales que se consolidan positivamente, el tiempo no da para atender este espacio de diversión como se merece. El negocio ha sido un éxito y la época, tan divertida, que ni ella ni sus clientes la olvidarán jamás.


Fuente original: Comunicae.es.

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